El 15 de marzo de 1916 el ejército norteamericano entró a Chihuahua con la orden de buscar a Francisco Villa y castigarlo por su ataque armado a Columbus, en Ohio, EU; de los sitios donde el revolucionario estableció sus primeros cuarteles estaba el actual poblado de San Joaquín, donde por cuatro meses, 50 soldados norteamericanos registraron 13 sitios prehispánicos y llevaron a cabo una de las primeras excavaciones arqueológicas en esa entidad, “para aliviar la monotonía mientras cumplían la orden de no realizar movimientos militares”.

De lo anterior quedó testimonio en un informe que presentaron los capitanes John Warren Weissheimer y John W. Wright, en el cual detallan las exploraciones que hicieron y lo que encontraron, junto con fotografías, mapas, croquis y dibujos de los sitios; los documentos se encuentran resguardados en los Archivos Nacionales de Antropología del Museo Smithsoniano, en Washington, mismos que fueron recientemente consultados por el arqueólogo Rafael Cruz, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, para complementar las exploraciones actuales de los espacios arqueológicos del Cañón de San Joaquín, Chihuahua.
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